DE APLAUSOS Y COMEDIAS

    “Como han pasado los años, las vueltas que da la vida”, que cantaba nuestra querida Rocio Durcal hace unos cuantos años. La verdad es que recuerdo cuando empezé a hacer mis primeras galas fuera del ambiente gay y no sabía muy bien que demontres hacer. Te decían que ibas a una despedida de soltera y te encontrabas metida en un salón con un montón de tías pegando botes y tú sonriendo sin saber muy bien como pegar la hebra. Entonces optabas por subirte a la mesa y marcarte un baile con alguna canción petarda. Arreglado. El tema es que aún te quedaban como 40 minutos que rellenar y entonces me liaba a improvisar como una posesa.   Pasé de los espectáculos típicos de playback-micro, micro-playback a la pura y dura animación con el público casi pegado a la pestaña.
  Después de girar y girar por años en eventos de esta categoría, ahora mismo me encuentro sorprendida de mi capacidad para provocar la sonrisa sea cual sea el contexto. Cierto es lo que decía Julia Andrews en Victor o Victoria: “practice makes perfect”, y es que a base de galas y más galas se me ha creado como una especie de interruptor en mi decorada cabeza que se pone en modo ON en cuanto me presento ante el respetable público.  Sí,sí, aunque te diga la agencia X: ” nena que se trata de una despedida de chicas”, y luego te encuentras una cena familiar con niños, bebés, abuelos, etc  y te ves en la tesitura de darle la vuelta a todo tu repertorio. O te dicen que es una fiesta ibicenca y resulta que la única de blanco eres tú, en fin ...cosas del directo.
   Hasta ahora una de las mejores sensaciones orgiásticas que experimento es cuando he concluido mi noche con éxito y dejo a mis espaldas un barullo de gente pasándoselo genial , porque en definitiva es mi objetivo cuando me enfundo los guantes o me calzo los andamios. Por supuesto que en esta bendita profesión se tienen resbalones y que no todo el campo es orégano, que hay mucha intrusa, y más oportunistas, ni más ni menos que en otros ámbitos. Sin embargo el conseguir un buen aplauso caluroso y sincero lo compensa todo. 
  Para acabar con esta pincelada de mis desvaríos, reafirmo el final del famoso monólogo de La Agrado  de “Todo sobre mi madre”:
-Una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñao de si misma-
Besos corazones.