VAMPIRESAS POR DERECHO

  Doy caladas nerviosas a mi cigarrillo segundos antes de que un enorme telón se abra y un cañón de luz recorte mi silueta de guitarra española. Mi mente viaja en centésimas de segundo a las imágenes de mis más amadas heroínas del cine, buscando la inspiración que me hace ser yo misma. Como un relámpago me cuelo  en mitad del  escenario del casino donde Rita Hayworth  cantó, siendo Gilda, el “Put the blame on Mame”.  Me doy cuenta de que soy ella  y poco después recibo la mítica bofetada de Glenn Ford.

  La hostia me devuelve rauda a mi realidad, a punto de salir a cantar. Los primeros compases de la orquesta empiezan a sonar y mi imaginación se desata. Estoy  en un mundo donde soy un dibujo animado con un ceñidísimo vestido rojo y una gran melena del mismo color. Empieza a sonar el “Why don´t you do right?” y mis caderas se contonean con una sensualidad inusual. Ahora soy  Jessica Rabbit, toda una diva que desata las envidias de ellas y las hormonas de ellos. Pero yo no tengo la culpa, me han dibujado así.

  Una trompeta estridente me saca de dibujolandia y entiendo que empieza el espectáculo. Entonces  me descubro en un espejo del salón con una media melena rubia y rodeada de coristas que se mueven a mi ritmo mientras interpreto el tema “More”. Adivino que estoy en la piel de Breathless Mahoney,  y enamorada de Dick Tracy, que me mira desde una mesa con ojos indiferentes. No me quiere.


   Harta de mis desvaríos,  yo misma aparto el gran telón y me precipito a escena invadida por el recuerdo de tanta mujer fatal.  Agarro con energía el pie de micro y empiezo a entonar mi canción de esa noche. Una canción dedicada a todas las que somos auténticas artistas, good girls y mujeres,  pero que a veces nos gusta sentir  que somos capaces de ser  verdaderas  vampiresas. Besos.