HABÍA UNA VEZ UN REY...

  Cuando los hermanos Grimm escribieron aquellos cuentos sobre príncipes, princesas reyes y reinas, no sabían hasta que punto la realidad sería atropelladamente superada por la ficción. Dotaban a la monarquía de sabiduría, a veces eran personajes crueles y despóticos, otras eran víctimas de hechizos y pócimas maléficas. En una atmósfera de ensueño, todos ejercían su poder de acorde con lo que aquellos famosos hermanos se sacaban de la pluma. 

   Ahora mirando atrás y sopesando la maldad de los villanos de cuento, encuentro, queridos seguidores, que al fin y al cabo, eran víctimas de las circunstancias, tenían que existir porque eran necesarios para recrear el desarrollo de la historia y terminar dándole forma a cualquier moraleja.
   Los años y este destartalado sistema, nos han llevado a tener que descubrir  y aguantar patrones monárquicos que en mucho superan a aquellas fantasiosas historias. Y es que sin ir más lejos, tenemos en casa el anti-cuento, la anti-historia con dudoso final feliz. Una corona que lentamente se ha ido desmoronando, contagiándose de, o contagiando, quizás,  los deseos de poder y riquezas. La imagen pulcra de representantes de nuestro país se ha pulverizado, para devolvernos un reflejo feo y desgastado. 

   Ahora que el pueblo está vapuleado, estafado y al límite, su majestad se marcha. No se sabe si por cansancio, si por imposibilidad o por estar desbordado de tanto despropósito. Ni lo sabremos nunca, como nunca quedará claro lo que transcurre en las altas esferas, y quien diga la contrario miente cual bellaco.
   Quedamos como estábamos, hartitos, conscientes de que ni unos ni otros nos van a solucionar la papeleta, harán como que sí, pero los hechos hablan por sí solos. Y es que no.
   Ahora más que nunca veo el error tan grande que constituye acumular poder en unos pocos, y no digo más. A las pruebas me remito, como Jessica Fletcher en "Se ha escrito un crimen". Se repite la historia de este, nuestro querido mundo...ahora en vivo y en directo, en nuestro país, en nuestro barrio y en nuestra calle. ¿Aprenderemos algún día? Pensemos que sí...

Picara Winehouse
Drag Queen para animación de fiestas y eventos. Blogger.
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