Después del susto con los afro-zombis, yo y la Bombón
decidimos ir a tomar una tisana, así que taconeando llegamos a una tasca rollo Tío
Pepe y pedimos un par de orujos (…que no falte de ná)). Más tranquilas, nos fijamos en los detalles de
aquel antro con olor a fritanga, las telarañas brillaban con luz propia, pero
nos llamó la atención un altar con velorios y símbolos raros al final del local. Según el tabernero, algo
traspuesto, allí se reunían algunas brujas para hacer magia negra años atrás.
Se nos puso cara de “pero nena que invento es éste” y pedimos otro orujito para
bajar la impresión; luego siguió otro y otro, total que empezamos a cantar los
éxitos de Mónica Naranjo, Marta Sánchez y la Pau.
De repente entraron al
garito tres señoras muy Tim Burton, y a la Bombón se le ocurrió decir: ¡mira tía
las Embrujadas, tócate el pussy! Se
giraron y nos echaron una mirada de “¿qué dices mamarracha?” que nos dejó
sequitas.
–“Somos las brujas de
Zarrapaputi, ¡teneis que guardarnos respeto pobres mortales!”-dijo una de
ellas.
Yo y la Bombón nos miramos como diciendo,” ha habido reparto
de anfetas y yo no estaba”. Seguimos a lo nuestro, con el orujito, pero luego
pasamos al anís del mono y ahí se lió. Estábamos repasando el repertorio de Barbara Streisand
cuando se me escapó:
- ¡Venga un chupito para las brujis de Zarrapaputi!
- ¡Venga un chupito para las brujis de Zarrapaputi!
-¡No queremos vuestros asquerosos chupitos!-dijeron.
La Bombón se encendió y empezó a despotricar, a ponerlas de
vuelta y media, del derecho y del revés, mientras yo la sujetaba para que no se
liara a tetazo limpio como con los zombis.
De pronto las brujas empezaron a repetir una y otra vez:
-¡rabo de lagarto, ancas de rana, que desaparezcan estas
marranas!
Por más que intenté no puede sujetar más a la Bombón que les lanzó
la botella de anís del mono, y después se tiró en plancha sobre ellas. Acabamos todas enganchadas a bofetada
limpia, arañadas, contusionadas y flageladas.
Aunque aquello sólo duró hasta que sonaron otras palabras
mágicas: -¿quién quiere un chupito de parte de la casa?-dijo sin inmutarse el tabernero.
Sin pensar demasiado, todas dejamos de zumbarnos, para pasar
al: “yo te quiero mucho amiga”, “pero
como mola tu peinado japuta”, “otra ronda pá las coleguillas” y “lo juro por
Iker Jiménez”.
Así conocimos a las brujas de Zarrapaputi, que nos
confesaron algo terrible mientras estábamos de after en aquel antrazo. Pero eso…lo sabréis en la
próxima cita…
Picara Winehouse
Drag Queen para despedidas, fiestas y eventos.
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