Dos horas llevaba andando en busca de la única mujer capaz
de sacarme del lio en el que estaba metida por culichiche. Si me hubiera
quedado en casita viendo a mi amiga la del tele tarot no hubiera pasado nada.
Pero no, yo no puedo parar quieta en casa, tengo que olisquear y escarbar como una dog.
Hasta la pepiteison
estaba de darle a la Bombón de comer perritos calientes y hamburguesas poco
hechas, porque la muy zorra si de pilingui era cojonera, de pilingui-zombi se
superaba a sí misma la muy antojadiza. Pero poco a poco llegamos a casa de
Pinito la del Porro, que nos recibió con su habitual aire bohemio de vieja
estrella del cuplé y la fanfarria. Cuando le conté el disgusto de la Bombón, de
inmediato sacó su carrito con el kit de amuletos y estampitas más surtido desde
el camerino de la Pantoja.
Empezó a untar a mi amiga con toda clase de potingues de
procedencia sospechosa, allí empezó a oler a calcetín de pajillero, pero yo no
decía nada visto que era como un ritual y no se la podía interrumpir. No fue
hasta que le estampó (a mala hostia) un bote de tomate frito del Día% a la pobrecita Bombón en la frente, que
ésta reaccionó. Y claro, se puso como un Miura,
porque al verse tomate frito en pelo, cara y ropa la emprendió a sopapo
limpio con la despistada Pinito la del Porro que corría por la casa pidiendo
socorro.
De nuevo me tocó la odiosa misión de sujetar a mi
encolerizada amiguita y pedirle disculpas a la Pinito de las narices, que
total, estallarle un bote de tomate frito en la cabeza lo podía haber estallado
yo…
Pinito la del Porro confesó que lo había hecho porque la
maldición de Ahuanbabuluba era muy poderosa y se requería una magia muy fuerte,
además de un último acto heroico para
salvar a mi amiga. Pues ni con sus artes mágicas había conseguido sacarle el
enorme mal que contenía la pobre y martirizada travesti.
Total que entre dimes y diretes nos explicó, que era
necesario usar “el poder de tres” para rescatar el alma de la Bombón y que era
necesario que uniéramos nuestras fuerzas para derrotar al demonio que la
rondaba. Entonces abrió un enorme libro
de brujería que tenía y mientras la ex zombi se limpiaba el tomate encendió unas velas negras…a que me
recuerdan?...continuará…
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