Por mi cuerpo corría como electricidad (emulando a Billy Elliot), todo mal quedaba atrás y el buen rollo me llevaba de la mano. Todavía me pasa, sigo viéndome como Madonna bajando la escalera cantando el "Express yourself", cuando la escucho, claro. Habrá gente que piense cuando lea esto: ¡pobre ilusa! ¡Qué más me da!, si es todo producto de mi delicioso imaginario.
En el fondo es muy divertido, estas en la cola del super, suena en el hilo musical "Hot Stuff" de la Donna Summer y te conviertes en una diva disco en cuestión de microsegundos. ¡Paff! ahí está la imagen en tu cabeza, y ahí estas tu, rodeada de ofertas 2x1. Más de uno pagaría por ver el espectáculo que me monto bajo la peluca, no le falta perejil.
Sin despegar el tacón del asfalto, puedes crear verdaderos números musicales imaginarios, en los que bailas y te mueves como la Beyonce, cantas como Conchita Wurst y eres tan carismática como Meryl Streep. La visualización espontánea es un fantástico recurso para intuir por donde van los tiros, sin olvidar que, al fin y al cabo, todo es una travestifantasía.
Picara Winehouse
Drag Queen para animación de fiestas y eventos
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