El representante gay del reparto era el llamado Barón Ashler, que igual que alguna de nosotras, tenía dos caras en la misma cabeza de tubércula desubicada. Media cara de hombre y media de mujer, con un cuerpo disimulado por una túnica, era lo que caracterizaba a este malvado personaje que me recuerda a una amiga mía enganchada al anís. Inquietante.
Pero para pajarraca mala estaba el llamado Doctor Infierno, que no hacía más que crear robots para montar gresca con el poderoso Mazinger, que bien o mal siempre se llevaba una jarta de hostias hasta que conseguía eliminar a sus quisquillosos enemigos.
Volviendo a mi adorada Afrodita A, quien no recuerda cuando decía la famosa frase ¡Pechos fuera! y salían como voladores dos enormes torpedos que la mayoría de las veces no hacían blanco. Los guionistas la ponían de rubia descerebrada, cuando muchas veces ayudó a escapar al protagonista a costa de ser gratuitamente vilipendiada por algún estúpido engendro del Doctor Infierno.
Como ven ustedes a la serie no le faltaba ni perejil ni argumentos de culebrón: celos, robos, asesinatos, palizones, secretos y demás mandangas. Me quedé con ganas de que Afrodita A ganara alguna de las broncas en las que se metía, pero los guionistas prefieran verla tirada por los suelos, como mi amiga la del anís en las noches de luna, besos.
Picara Winehouse
Drag Queen para animación de fiestas y despedidas originales
picarawinehouse@gmail.com
633 33 44 03

