TONTO EL ÚLTIMO

  Para que la nena de la señora Cassidy, que soy yo, vuelva a creer en la clase política, poco más que se me tendría que presentar un descendiente vivo de la tierna y saltarina Heidi. Y si hablamos de dibujos animados del pasado, aprovecho para  hablar de monigotes del presente que se suben a estrados a dar lecciones. Fantasías animadas de ayer y hoy.

  Lo del bipartidismo, que habrá a quien le suene a nueva opción sexual, es como un interminable partido de tenis, o como una borrachera con sustancias psicotrópicas sin fin . Convertido el congreso en una corrala de comedias, casi que me quedo con estas últimas vista mi profesión de tirititera.


   Y es que entre el coletitas, el barbas y el que toca las palmas, podrían protagonizar una tragicomedia del nivel de la de Calisto y Melibea, aunque esta última se queda corta en argucias y enredos en comparación. Un tenderete que no se traduce en lo que debería.

  Prima, pues, y según mi cabecita loca, la ley de tonto el último, vamos que cada cual se apañe sus lentejas. No esperen ustedes un milagroso resurgir de la economía, o sí, cual viajeros en el camino de Oz, buscando que un espejismo les arregle la vida. Yo como que no, besos.

Picara Winehouse
Drag Queen para animación de fiestas y eventos
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