LA BABA DE CARACOL CAMBIÓ MI VIDA

 Son las tres de la madrugada de un lunes cualquiera. El intento de evadirme por un rato, tiene éxito,  veo una película, no consigo coger el hilo. La peli acaba y me quedo ante un despliegue de objetos que podrían ser de mi propiedad llamando a un sospechoso teléfono. Hombres y mujeres plagados de fotogenia me llevan de la mano hacia mi tarjeta de crédito.

 Lo que no saben estos presentadores de la teletienda, es que su aparición me llena de la más absoluta repulsa. Relojes de pulsera, colchones, fantásticas peladoras de frutas y verduras, todo ello aparece convertido, o eso intentan, en algo imprescindible en tu vida. Pero ten presente que si llamas "ipso facto", te darán tres al precio de dos. ¡Corre!
 La aparición de este fenómeno me obliga a hacer zapping, a irme a la cama u otras opciones. Momentos peculiares en los que pienso porque nos quieren seducir continuamente con "brebajes crece pelo". No tengo, al igual que usted, que desbaratarme al cerebro para encontrar la respuesta. Alguien habrá en esos horarios que necesite una cafetera.

 Reconozco que el anuncio de crema de baba de caracol me dejo nueva, todos esos testimonios contando cuan estupenda queda la piel tras aplicarse el ungüento, me dejaron estupefacta...podría decir eso...pero no es cierto. Me quedé absorta con el excelente trabajo del caracol, que salía todo el rato paseándose y dejando sus babas. Su minuto de gloria.

Picara Winehouse
picarawinehouse@gmail.com
633 33 44 03