EL PRIMER CAFÉ

   Si tuvieras que definir tu vida con el nombre de una película, tienes sobradas opciones. Sin embargo, depende de en qué momento te hagan la pregunta. Recién levantado, tu respuesta sería muy diferente a cuando estás de copas. Un día gris te llevaría de la mano por algún clásico de la tragicomedia, una tarde soleada, te recordaría aquella peli de aventuras con final feliz.
  
   Así somos, muchas veces predecibles, aunque no siempre. Mi primer café de la mañana supone un empujón anímico. Se levanta una con la lengua fusionada al paladar, la legaña con tendencias okupas y tus sueños recogiéndose en la almohada. Cuando una se despierta así, además de con una sensación de opresión en el pecho, acabas como Sísifo, piedra arriba, piedra abajo.


  Es curioso que una taza de café, en esos momentos desubicados, transmute la roca en algo tan etéreo como un suspiro. Pero es así, la cafeína me hace esbozar una sonrisa, me ayuda a recuperar las imágenes que rodaban por mi mente mientras dormía. Entonces aparecen las dudas sobre si esas historias significan algo o solo son una ensalada de la vida de una.

  Como en la mayoría de cuestiones, un sector apoya el café y otro está en contra. Sin duda, yo estoy a favor, el primer café me empuja a la actividad, a la lucha, a la leve sonrisa de tranquilidad y a pensar que el teléfono sonará y sonará. No sé si existe una película llamada "Los breves minutos tras el café", para mí sería el título perfecto. ¡Hasta pronto!


    Picara Winehouse
Drag Queen para animación de fiestas y eventos
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