MI SEÑORITA PEPIS

   Estoy saturadita de anuncios que invitan a comprar toda clase de cacharritos y artilugios. Con la navidad llega esta clásica verbena de ofertas de móviles, de orgías de microcréditos y de felicitaciones vía Facebook con la mejor intención.
   Que mira que guay, si te compras una vajilla, te regalan una cubertería de los más cool. Cómprese señora un colchón de la marca tal y le enviamos a la vez un kit de sartenes hechos con tecnología de la Nasa.
   Seremos muy felices adquiriendo la nueva batidora que es multivelocidad, multipráctica, multi ya sabéis que, vamos muy multi. Sin embargo mi lado más infantil me hace decidirme por la nueva y rediseñada Señorita Pepis. 


    Ante semejante vorágine de intereses creados, que desacreditan estas fechas como fiesta religiosa, no puedo menos que pensar que haría Jesusito de mi vida al ver este circo. ¿Se liaría a hostias como cuentan que hizo, echando a los mercaderes del templo? ¿Lo llevarían al  Sálvame?
    Bien o mal, trataré de ser feliz haciéndole peinaditos a mi Señorita Pepis, recluida en una avalancha de películas Disney, o quizás siendo alumna del primer año de Hogwarts, cuando Harry Potter estrenó se inquieta varita mágica.
    Refugiada en universo de fantasía conseguiré sobrevivir a esta estafa a gran escala que vivimos actualmente, libre de anuncios, de políticos teleñecos, de vendedores de crecepelo y de tarotistas trasnochados. Pero bueno, es navidad, y ello poco más que obliga a ponerse entrañable. Felices y picantes fiestas amiguitos.

Picara Winehouse
Drag Queen para animación de fiestas y eventos
picarawinehouse@gmail.com
633334403

¿ESPÍRITU NAVIDEÑO?

    Justo cuando el malo del culebrón está dispuesto a decir que su madre no es la que se supone que es, sino que es fulanita de tal (guionistas clonados), se introduce un corte de publicidad para recordarnos todo lo que no tenemos y necesitamos. Y es que aunque de vez en cuando aparezca el anuncio de esos conocidos bombones forrados de papel dorado que nos endulzan un poco el tema (cuya imagen  asociamos a la opulencia por la misma manipulación que me ocupa), es un espíritu comercial agresivo lo que abandera nuestra navidad.

     Con todo esto quiero decir que son unos cansinos y unos pesados con lo de vender a toda costa. Ya se encuentran mensajes publicitarios en los rincones más insospechados. Visto que el trasfondo de estas fechas queda completamente lapidado bajo tarjetas de crédito e intereses comerciales, me pregunto que pensaría "Jesusito de mi vida", si sacase un pie del pesebre y andase un poco por la madrileña calle Preciados en estos momentos.


    Me micciono toda con los villancicos "campana sobre campana" y "hacia Belén va una burra ring, ring". El único campanazo que existe es el que se monta cuando en enero te pasan el cargo de la Mastercard o similares.  Y a mi me parece que la burra de ir a Belén nada de nada, si acaso iría a renegociar las pagos con el banco de turno.
    Nos hacen creer que la Navidad es una orgía de cajeros automáticos y en el fondo es todo mucho más simple. Quizás tengamos que releer ese clásico de Dickens que cada año vemos en televisión en sus distintas versiones. Yo me quedo con la que protagoniza Bill Murray. Besotes amigos y feliz navidad!!!

Picara Winehouse
Drag Queen para animación de fiestas y eventos.
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