Después de ver la actuación de aquella noche, me surgieron mil dudas.
Pero sobre todo me preguntaba cómo hasta el más pringado tenía seguidores y
detractores. Digamos que hasta qué punto
la imbecilidad, junto con la ignorancia de algunos, pueden encumbrar a auténticos
chapuceros de los escenarios. Muchas veces son ellos mismos quienes se coronan
con una gran sapiencia y sin tener el menor escrúpulo, se definen artistas en
toda la extensión de la palabra. Lo
siento mi amor, que decía la canción, pero como que no.
Los hay que se
jactan de haber estudiado en tal o cual escuela de teatro o danza, y en acción
son como un bloque de mármol. También
los hay que por su naturaleza y trayectoria, pisan las tablas con un duende
increíble. Pero si nunca en tu triste vida has siquiera reflejado un ápice del
más ínfimo arte, si no que has plagiado, copiado y cubierto tus carencias con
retales de otros, pues está todo dicho.
Personalmente no
soporto a los que actúan dando por sentado un reconocimiento que nunca tendrán,
porque amigos, no por vestir una toga de juez ni por lucir un traje de
flamencorra hay que dar nada por
sentado. Qué bien o mal, una ya tiene sus tablas, y sin necesidad de entrar en
mafias ni mover hilos, que esa es otra cuestión, he acumulado la experiencia
suficiente para saber a dónde dan algunas puertas.
Quizás lo que más
me arrebata el sentío, es la cohorte de personajillos que les hacen la ola a
estos individuos, y que con
premeditación y alevosía, tratan de convencerte de su enorme valía. Cuando esto
me pasa, asiento como una zorra redomada y les doy la razón, ¿qué otra cosa se
puede hacer cuando todo está perdido?…¡¡¡besos amores!!!
Picara Winehouse
Drag Queen para animación de despedidas, fiestas y celebraciones especiales.
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